lunes, 22 de febrero de 2016

Puntadas

Puntada.
Según mi experiencia, la palabra refiere al nudo o pasar de hilo y aguja en telas o piel. De forma un tanto más visceral, podría ponerlo como el recordatorio permanente en el cuerpo de algún error, de algún accidente, de una estupidez.

En mi piel he dibujado más mapas de juegos que en cualquier libro para colorear. 
En mi piel he dibujado más dolor y tristeza que en cualquier diario personal bajo la almohada.
En mi piel han quedado más marcas de mí misma, del tiempo, de los demás, que en cualquier relato, en cualquier biografía, en cualquier registro.
Soy un conjunto de historias, trágicas, graciosas, intensas y silenciosas. 
Mi piel me pertenece como las historias que he vivido son tesoro compartido entre los demás involucrados y yo.
Y es esta misma piel la que hoy, en medio de todo el caos que mi piel encierra debajo, ahí en la punta donde surge mi cabeza, acontece la primera tristeza del año. Febrero 22, a una semana de mi cumpleaños, la guerra se ha perdido. 
No porque alguna de las partes involucradas del lado femenino haya tomado posesión del tesoro sino porque el tesoro ha huido cobardemente. ¡Qué gustos tan malos tengo!
He aquí la puntada, un error más, uno que me duele.
Mátenme.

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