viernes, 19 de febrero de 2016

Diario incompleto del 19 de Febrero: rutas aéreas.

Líneas de Guerra


Con las recientes noticias que he recibido acerca de quién podría considerarse mi enamorado de la temporada, me siento contrariada. Tanto es así que hablar del tema en sí me resulta incómodo, pero siendo una mujer indebidamente indiscreta lo plantearé de la siguiente manera:
“Con las guerras desatadas en la zona nórdica de la unión europea, Suecia, ex aliado militar de Suiza con quien recientemente cortó toda relación pública, se ha visto debilitado ante las fuerzas extranjera que buscan, por medio de invasiones bélicas en su mayoría, hacerse de su territorio basto y rico en recursos tanto humanos como naturales. Holanda, aliada comercial de Suecia ha estacionado ya sus unidades para salir en su defensa ante la amenaza Española que llegó harán cuatro meses por medio de un mensajero del sur.
Holanda ha comunicado haber instalado estaciones de misiles que apuntan en su mayoría a territorio vasco. Ante tales declaraciones, España ha bombardeado Holanda olvidando casi por completo la aparentemente relación amistosa que ambas naciones sostuvieron en el pasado.
Lo bombardeos fueron recibidos la mañana del miércoles de la semana pasada, en la capital de la nación que, ofendida, ha respondido de la misma manera a las agresiones armadas. Apenas ayer Madrid se vio en llamas a manos de las fuerzas aéreas holandesas.
Suecia no ha presentado declaración alguna con respecto a los ataques, pues alega haber mantenido relaciones tanto comerciales como diplomáticas amistosas con ambas naciones ahora enemigas. Declara además que se encuentra en medio de una crisis interna que ha desbocado en la primera depresión nacional severa en las últimas tres décadas relacionada con la repentina separación de la nación Suiza, por lo que se encuentra impedido para intervenir de cualquier manera.
Los expertos se encuentran desconcertados. Ninguna señal previo hubo antes de las repentinas discrepancias entre los cuatro territorios. Los medios esperan ansiosamente cualquier respuesta por alguna de las partes involucradas hasta el momento.
Se ha advertido a los turistas y habitantes de los países en conflicto que no es seguro realizar viajes internacionales ni sobrevolar las líneas aéreas de ninguna de las naciones conflictuadas incluida Suecia pues podrían verse atrapados en las líneas de fuego.
Los enfrentamientos terrestres que tuvieron lugar entre las codilleras belgas dejaron un saldo de 20.000 vidas perdidas. Las demás naciones aliadas y enemigas de Suecia, España y Holanda se niegan a prestar apoyo a cualquiera de las partes.
El pasado jueves Italia, ex aliado declarado del territorio vasco envió unidades aéreas a sobrevolar Suecia sin consentimiento de ninguna de las naciones involucradas. Burlando las líneas y fronteras de fuego, seis bombarderos sondearon las cordilleras suecas enviando señales de alianza a la golpeada nación nórdica, que aún están por ser respondidas. Las relaciones comerciales entre ambas partes, desde el inicio han sido básicamente inexistentes, más, con la crisis que se deviene los medio declaran posible la unión entre Italia y Suecia.
La primera de ambas, sin embargo, ha recibido amenazas de invasión por parte del territorio vasco, ahora unido con la nación gala, bajo el argumento de traición deliberada a los tratados internacionales del mediterráneo.
Italia no ofrece respuesta aluna.
Suecia permanece inmóvil, pendiente de los movimientos de las naciones involucradas sin emitir ninguna notificación a las televisoras. La unión germánica respalda sus intereses con préstamos bancarios y militares ante el avance Español.
Barcelona se ve atacada por éstos últimos y pierde parte del territorio a costa del apoyo de sus aliados en la ex unión soviética.
Las batallas se extienden por todo el noroeste del territorio europeo y el final no se ve llegar.”
España está sufriendo.
Con aquello en mente sólo me queda mirar al enemigo pasearse por el patio bamboleando la cadera con tal amabilidad que, he de admitirlo, me siento avergonzada de mí misma, llena de temor, de cobardía.
Ah, la derrota sabe a manzana amarilla. Fruta compartida.

-A.C.C.


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