Ante nuestras circunstancias en el último año:
Querido Shiva:
No sé muy bien qué escribirte, a decir verdad no
quiero escribirte nada, cualquier reflexión con respecto al perdón siempre
termina en el mismo lugar: te perdono, contra mi mejor juicio, te perdono, es
esa mi naturaleza; la misma que mantiene mi enojo en su lugar y evitaba me
volviera a acercar a ti de cualquier forma. Pero ya ha pasado mucho tiempo, demasiado
incluso para mí y dadas las circunstancias debo de dejar ese atisbo que quedaba
de tu existencia en mi persona, donde sólo residía como recordatorio de todo
aquello que por mi bien he de evitar, para poder terminar de sanarme. Por eso
te escribo esto.
Te parecerá exagerada esta reacción pero dados
todos los hechos es lo más natural que mi desprecio se prolongara tanto tiempo.
En realidad creo que me quedé bastante corta y estoy consciente de que mi
política de la no-respuesta es lo que prolonga todo, siendo que esta ira casi
de ninguna forma te llegó y si existía tal vez ni te enteraste. Parte de la
realidad es que si me preguntas de frente, jamás te contaré la verdad, mi primer impulso
siempre es el de neutralizar, no el de hacer justicia, por tanto suelo omitir
muchísima información con tal de poder disipar antes el conflicto de primera
mano para poder dedicarle tiempo a dicha información después, cuando todo se
haya aclarado; puede que esta conducta te pareciera molesta y lo sé, pero la
realidad es que yo no estaba dispuesta a decirte absolutamente nada hasta que
te dispusieras a hacerme sentir cómoda contigo como para entregarte mi
confianza, así esa confianza estuviese relacionada con nuestros problemas, por
el simple hecho de que no estoy dispuesta a dar opiniones o verdades si mi
opinión no va a ser valorada.
No se trataba sencillamente de que te dijera las
cosas para que estuvieras consciente de ellas, se trataba de que tú en tu
persona tuvieras la consideración humana de tratarme con el suficiente afecto,
aprecio, cariño e interés por ti mismo para que yo me sintiera en total comodidad de decirte
las cosas y así poder trabajarlas en vez de sencillamente darlas por dichas.
Pero eso no te lo podía pedir y me sorprende en realidad que de manera natural
esa idea no hubiera surgido en tu cabeza: me refiero a la idea de tratarme con
el suficiente cariño para preocuparte por mis sentimientos, que es persé un
impulso básico de cualquier ser humano, lo que me deja en claro que no tenías
en mi persona ese tipo de interés que cualquier otro ser vivo es capaz de
mostrar. Literalmente. Fue algo duro el aceptar que tu cariño hacia mí era más
ben inexistente.
Así que, efectivamente, la necesidad de decirte la
verdad jamás nació en mí dada mi introversión sumada, mayormente, a tu falta de
interés y de afecto. Si quisieras saber qué pasó sin pasar por todo el proceso
de ganarte mi confianza de nuevo, bien puedes preguntarle a Nayeli o a Daphne,
que desde hace mucho tiempo están conscientes de toda la situación y de buena
gana hablarán contigo si les preguntas. Pasaron demasiadas cosas por mi cabeza y
llegué a una sola conclusión: si bien te perdono porque sin importar qué haga
no puedo luchar contra lo que soy, has perdido todo mi afecto y mi respeto
debido a tus actitudes y a tu falta de interés.
He meditado mucho con respecto a mis errores, sé
que cometí cosas horribles en tu contra pero tus actos son por bastante más
graves. No sólo no me apreciaste ni cuidaste debidamente, mostrando el mismo
afecto que te demostraba yo, sino pasaste por encima de mí en demasiadas
ocasiones, permitiste también que se me agrediera sin decir absolutamente nada,
me alejaste por defenderme, me dejaste a morir sola en tres ocasiones y faltaste a tu palabra. Jugaste bastante
con mi amor y si te jactas de ello o te lamentas sin hacer nada al respecto
reducirás tu existencia al ser miserable que la mayoría de tus ex y tu actual
novia piensan en el fondo de sus corazones que eres. La verdadera fortaleza
está en ser capaz de superar eso y resanar todo el daño que has causado
mientras esté en tus manos el hacerlo, no en la facultad de abusar de la
confianza.
Aclaro: no se trataba de que yo me defendiera,
puedo defenderme, se trataba de que fueras capaz de contener tus impulsos
destructivos lo suficiente como para darme campo de acción en el cuál poder
ayudarte a acabar con todo eso que te perseguía. Yo misma estaba en un proceso
similar; pero tu autocontrol en esos aspectos es casi nulo e incluso me daría
la impresión de que te gustaba verme sufrir para confrontar tu existencia. Básicamente
se trataba de que hicieras algo bueno por ti mismo y con eso me permitieras
existir, amarte y ayudarte, pero al parecer no tienes esa capacidad; nada
dependía en realidad de mi “autoridad” sino que residía en tu (en aquel
entonces casi inexistente) fuerza interna. Estaba bastante dispuesta a pasar
por ese proceso contigo.
Hasta donde recuerdo tenías la intensión de
provocarme con cierta frecuencia para que yo me levantara, para que te respondiera
y te agrediera en represalia de tus acciones (cosa que haces mucho con tu
actual novia), lo que no acabas de entender es que bajo ninguna circunstancia intentaría
dañarte, te amo y no haría nada para lastimarte de ninguna forma, es por eso
que durante nuestras discusiones en vez de insultarte intentaba hallar el
origen real de los problemas y darle orden. No se trataba sencillamente de ver
quién tiene la culpa sino de saber qué estaba pasando, por qué estaba pasando y
trabajar en ello más allá de la idea de pareja, sino en la construcción misma
de nuestras personas, pues aquello nos hacía infelices y, como te dije, yo no
estaba dispuesta a vivir siendo infeliz. Pero al parecer aquella idea es
demasiado abstracta y ya sea que te guste sufrir o no tengas intensión de vivir
plenamente, jamás la aceptaste y mientras estuviste a mi lado no hiciste sino
intentar provocarme para generar conflictos sin respuesta.
Soy una mujer bastante inteligente, ¿sabes? Y sé
que sobra que te lo diga pero la realidad es que lo soy; soy inteligente, soy
guapa y la construcción de mi persona se basa en la idea del amor, del amor a
la vida, del amor a las personas, del amor a sus capacidades; la idea de
<<hogar>>, por eso jamás dudé de amarte, jamás dudé el aceptarte,
jamás dudé de tus capacidades pero al parecer mi confianza te quedó grande pues
yo creía más en tu potencial que tú mismo a pesar de tu gran hedonismo.
De poco sirve ser tan hábil como eres si no tienes
el potencial emocional e intelectual requerido para ser brillante y eso sólo se
logra cultivando el interior y realmente haciéndolo, no montándose en pseudo-soluciones
de revista. La salud mental no es algo “normal”, es la vida la que está
normalizada, es tu conducta la que está normalizada y esa búsqueda de
normalidad será lo que al final acabará contigo. Terminarás cual personaje de Dostoievski,
siendo un chiste de algún ideal, la caricatura de un personaje lleno de
sufrimiento y jamás llegarás a ser realmente feliz ni a vivir pleno, sin todo
el ruido de tu cabeza.
No deseo herirte, incluso ahora no quiero hacerte
de ninguna manera sufrir. Tú me hiciste sufrir, bastante, felicidades, lograste
quebrarme. El problema con eso es que todo ser vivo que ha sido derribado tiene
la opción de dejarse morir o rehacerse. El daño, no sólo causado por ti sino
por todas las circunstancias que me aquejaban, fue tan grande que tuve que
agarrar toda la fuerza que me quedaba y pedir ayuda. Nayeli estuvo ahí presente
siempre y es bueno saber que lo seguirá estando un largo tiempo. Me reconstruí
y tomó muchos meses.
Me siento fuerte, me siento fluida, me siento
estable. Ya no deseo morir y aunque lentamente, progreso con firmeza y en esa
firmeza todo mi cuerpo se ha vuelto suave de nuevo y me he llenado de cariño,
es por eso que pensé que esta sería una buena época para hablarte; la última
vez que me leíste algo similar te dije. Aquello fue un límite, el día en el que
decidí que comenzaría a avanzar de nuevo, el día en que decidí dejar de negar
lo que me inspirabas y decidí que aquella sería mi meta. Las cosas han cambiado
y llegué a ese mismo lugar pero por otro lado. Me siento satisfecha.
Hacia ti no sé qué sentir, sinceramente hay días
en los que amanezco pensando que esos dos años que pasamos valieron para nada
dado que yo me encontraba lejos intentando avanzar y tú te quedaste estancado
donde sería más conformista vivir sin ningún tipo de miramientos. Pero a pesar
de todo los atesoro y fueron dos buenos años, te aprecio. Sin embargo, tus
faltas de respeto hacia mi persona no cesaron incluso en esta distancia donde
seguramente te justificaste pensando que ahora todo era mi problema y
descuidaste incluso más tu conducta. ¡Qué fácil fue pesarme toda la situación y
sencillamente irte sin ningún tipo de consideración! ¡Qué irresponsable e inconsecuente!, pero si incluso a pesar de
ello logré sanar un poco, eso prueba la fuerza de mi carácter. La situación fue
de ambos, Ozair, y por una vez quisiera que fueras mínimamente responsable de
ello, pero no puedo pedirte tanto cuando ni siquiera supiste ser amigo para mí.
Qué frustrante resulta todo, pero eso es culpa mía por creer en ti en primer
lugar.
Lamento que las cosas transcurrieran como lo hicieron
pero así es la vida. Sé que tu forma favorita de demeritarme es decirme que lo
que hago o digo es drama, es bien sencillo reducir tu conducta y la mía a ello
y no hacer nada al respecto para sencillamente continuar viviendo
miserablemente, tómalo así si quieres pero con ello no cambiarás absolutamente
nada. Toma la situación con inteligencia y reconecta aquello que por terquedad
y cobardía has cortado, ten valor por una vez y termina con aquello que te daña
y que daña a quien “amas”, prueba que eres capaz de cambiar y haz algo bello
con tu existencia, no algo meramente caricaturesco o “normal” cuando tienes el
potencial de hacer algo extraordinario. Sé más grande que tú mismo o vive en el
conformismo. Por algo te elegí en su época.
Resana lo que está en tus manos sanar. No es
demasiado tarde para construir sobre lo que ha sido destruido. Creo en ello.
Te detesto, te detesto con todas mi fuerzas y
estoy muy decepcionada de ti PERO, a
pesar de todo, no puedo evitar creer en tu persona, es esa mi naturaleza y mi
<<hogar>> jamás se cierra ante nadie. Eres bienvenido si sabes cómo
acercarte y si estás enteramente dispuesto a acercarte, no si estás
medianamente dispuesto o si estás escuetamente interesado como siempre lo has
hecho. ¡Vaya esfuerzo mínimo!
Te amo a pesar de la actitud que muestras y de tu
falta de cualquier tipo de consideración, respeto o cariño hacia mí en el último año, eso en
parte me hace una idiota y a ti un imbécil. Pero a fin de cuentas te atesoro,
aunque no de alguna forma en específico. Eso no va a cambiar, yo jamás dejo de
amar a nadie. Por favor sé próspero y fuerte, o al menos no seas mediocre. Yo
no creo que seas malo, jamás pensaré que eres por ti mismo algo malo. Tu
persona no es mala, te amo, es tu actitud la que es un asco. Yo sé que tú mismo
lo piensas, yo sé que tú piensas que eres un ser horrible y que por eso mereces
todo lo que te pasa y por eso buscas que quien te ama te lastime, pero no lo
eres, eres un ser muy capaz e inteligente, eres un ser humano y sólo por ese
hecho mereces ser amado sin ser cuestionado, sencillamente eres emocionalmente
incompetente, pero eso se arregla con la práctica. Con muchísima práctica.
No quería escribirte precisamente porque te conozco
un tanto y en ese saber estoy consciente de que siempre te inclinarás por el
camino más simple y solucionarás únicamente los problemas inmediatos que te
aquejan y terminarás por ignorarme. Odio que me ignores, siempre detesté como
no tienes una idea que fuera incapaz de mostrarme cariño, era lo mínimo que
esperaba de ti, lealtad. Pero no eres capaz de hacer lo más saludable ni por ti
ni por los demás, sólo te interesa vivir “tranquilo” o en su defecto,
entretenerte quejándote de lo horrible que es la vida y de lo depresiva que es
tu existencia en lugar de otorgarme tu confianza y permitirme acompañarte para
de hecho arreglar tus situaciones de verdad en vez de darles soluciones
temporales. Odio que no fueras capaz de quererme pero al mismo tiempo te
alimentaras del cariño que te procuraba. Odio que me reduzcas tanto a nada
cuando yo misma lucho por mejorar cada día de mi vida, y no es que requiera de
tu aprobación o apoyo pero lo esperaba, realmente lo esperaba, eras mi mejor
amigo y yo anteriormente había sido un soporte emocional para ti y minimamente
esperaba que fueras capaz de retribuir ese afecto. Ni siquiera fuiste capaz de
agradecer o pedir disculpas como yo lo hice cuando cometí errores.
¿Sabes? eres un hombre inteligente, hábil,
atractivo y agradable. Eres tierno, cálido y apasionado con lo que haces, eres
tolerante, eres gentil, eres cariñoso (cuando quieres) y mi desprecio no
demerita tus virtudes, sin embargo, mi amor no ameniza tus defectos. Me gustaba
el sexo en aquella época en la que me sentía apreciada antes de la caída, me
gustaba charlar contigo, salir contigo, trabajar contigo, escucharte y
ayudarte. Amaba tu compañía, amaba tu abrazo, me gustaba mucho tu sonrisa y
tocarte la espalda y el rostro. Me gustaba compartir mi visión contigo y
acceder a la tuya, compartir mi tiempo y mi comida, mi calidez y compartir tu
fuerza, tu flexibilidad, tu tolerancia, tu tristeza y tu belleza, amé cada día
del año y medio que pasamos mientras las cosas marcharon bien, pero eso no
cambia el pasado. Me quebré y no fuiste capaz de apoyarme, tus miedos fueron más
fuertes. Un tiempo te extrañé cada día hasta que mi ira fue más fuerte y comenzó
a destrozarlo todo y una vez con ese vacío fui capaz de avanzar nuevamente con
fuerza.
Me mentiste, me mentiste en muchas ocasiones, en
mi cara, y jamás te arrepentiste de ello. Fuiste cruel conmigo a propósito y
sin saberlo y la razón real por la que elegí perdonarte (aunque no olvidar tus
ofensas), es que quiero terminar de hacerme de esa calidez que cargo a todos
lados. Yo amo indiscriminadamente y no permitiré que tú entorpezcas eso, no
cambiaré mi capacidad de creer, confiar y amar ni por ti ni por nadie. No
permitiré que tu herida prevalezca y ayudaré a quien lo requiera, y seré amada
por quien lo desee, por eso debo de sacar todo esto y terminar de perdonar.
El amor no es algo gratuito y para recibirlo debes
darlo. Das el amor que crees recibir, aceptas el amor que crees merecer y vives
dentro de tu cabeza tan miserablemente o tan espléndidamente como estás
dispuesto a vivir. Por algo te amo. Es tu decisión el permanecer ahí.
Hoy te amo; y te amaba con todas las atenciones
que en su época te di. Bienvenido a casa, Shiva, si tienes el coraje de cruzar
el umbral, de avanzar y volver.
Quisiera realmente poder hablar contigo y me
siento lista para ello, para integrarte a mi cotidianidad, pero el que te
permita volverte a acercar a mí depende de si eres capaz de hacer que esa
situación valga la pena, de si eres capaz de empatarte conmigo para hacer algo
divertido, algo grande, como amigo.
Depende de si eres, en una medida u otra, capaz de
amarme.
¿Te acuerdas del silencio? Tal vez sea tiempo de
romperlo. La cuestión real es, ¿eres capaz romper el silencio o seguirás ahí
estancado toda tu vida?
-Parvati.