miércoles, 7 de febrero de 2018

Álbum de Supervivencia: Acerca de la Feminidad.


Love~





Es bastante complicado intentar definir qué es la feminidad. Lo interesante del tema sería intentar definir los roles de las personas en sus relaciones de pareja. Para ser sincera toda esta idea de los "roles" de hombre y mujer y sus deseos y su comportamiento siempre me pareció algo alienígena aunque estén implantados en mi cabeza, eso sería porque desde un inicio me entiendo como mujer o me etiqueto como mujer porque antes de darme oportunidad de opinar ya se me había nombrado así sin que yo tuviera decir en el asunto. Al llegar a la adolescencia y con roles femeninos a seguir ignorados y siendo desplazados por una mentalidad más bien independiente y sin género, no alcanzaba a identificarme plenamente con las mujeres, siempre me sentí ajena a ellas.
Sus manos son lindas y las mueven bonito, siempre huelen bien, son tan cálidas y tan abrazables y tan bonitas que de alguna manera, yo con mi personalidad tan incoherente no me sentía parte de ellas, pero las admiraba, aún ahora las admiro. Socialmente hablando, sin embargo, se espera de mí que quepa dentro de las rúbricas de la feminidad con las que no me identifico. Ana Fernanda y Daphne, dos entidades muy importantes en esta temporada son a su vez figuras femeninas fuertes, estables y exitosas dentro de lo que puede determinarse como tal, buenos ejemplos a seguir y buenas fuentes de apoyo emocional. Ellas podrían, desde donde lo tengo entendido, ser ejemplos interesantes de lo que es la feminidad conocida y aplicada a la independencia y a la fuerza, son pues, a lo que de manera usual podría aspirarse si lo que se busca es tener un camino firme. No sabría expresarlo correctamente pero es más o menos lo que he aprendido. 
La feminidad es un término muy peleado con la expresión sexual ya que se tipifica a las mujeres ideales como mujeres que expresan su sexualidad pero no la ejercen (esto desde un punto de vista más masculino y digamos, vulgar), animalitos que son sumamente irracionales, hormonales, demandantes y sumamente dependientes como me lo ha dejado a entender una serie de observaciones al respecto del comportamiento de las mujeres a mi alrededor y la forma en la que los muchachos las tratan y buscan. Lo pondré de esta manera (me cuesta mucho ordenar mis ideas dado que tengo demasiada información en la cabeza): se precia de manera común más a una mujer caprichosa, voluntariosa, codependiente y exigente que a una mujer independiente en la mayor parte de los casos ya que la media de los hombres en general está acostumbrada a cierto tipo de maltrato o manipulación emocional de la misma manera en la que les parece normal el conflicto constante, agresivo, corrosivo en sus relaciones de pareja, el chantaje, el machismo y el abuso. Podría decirse que en la mayoría de los casos (ya que este modelo representa la media general de la población que me rodea) ambos son adictos a pelearse y separarse por la euforia de la reconciliación. La montaña rusa emocional da la sensación de avance y la pareja representa estabilidad y orden donde en realidad sólo existe deterioro a largo plazo. Al menos como yo lo percibí.
En el punto en el que iniciamos la investigación (así, con justificación teórica, bases y toda la madre) nos topamos con un gran número de conocidos que tenían relaciones de pareja similar y un tanto contrariadas en cuanto a nimiedades del caso, nos pusimos a leer, listar y elaborar patrones. La investigación en sí no importa tanto para este relato, lo que añade en realidad fue la idea errónea y poco salubre de feminidad que se interpretaba a través de esas conductas. Aquí la cuestión era que comenzaba a atribuir mis fallos en la idea de que no soy ni me siento femenina, y en este mundo donde los roles de género han cambiado y se han degenerado pero siguen existiendo, alguien tan ajena como yo difícilmente lograría establecer cierto tipo de relaciones de pareja (heterosexualidad, amores, heterosexualidad only), esta investigaciones, como todas las demás, sucede ser uno de mis más eficientes mecanismos de defensa:
Al entender cómo funciona el mundo o de alguna manera justificarlo, me es más sencillo poner en calma mis emociones dado que aprecio el panorama más ampliamente, o al menos me da esa sensación. Con eso en mano es más sencillo calmarme y ayudarme (me hace sentir segura). A lo alrgo de los dos últimos años mi pelea constante con la idea de la feminidad que no termino de entender, ha moldeado mi carácter en muchos aspectos. Aún ahora sigo sin aceptarla plenamente pero el entender cómo esta idea influye a la población en general a mi alrededor me ha ayudado a adaptarme no en cuanto al nombre con el que se me tilda sino en cuanto a lo que yo pienso que es sano partiendo del entendimiento del todo. Incluyendo esta noción.
Nayeli en un ente mucho más asexual que yo en casi todos los aspectos por lo que su opinión fue bastante apreciada en el ínter de comenzar a identificar cómo me afectaba la discrepancia entre mi inadaptabilidad y la idea de la feminidad, era más bien neutral y objetiva. Terminé por entender que (hablando de convivencia) no importaba si yo me consideraba o no femenina tanto como si la otra parte me consideraba tal para dirigirse a mí y tratarme de acuerdo a esa idea. Al final del día terminé por darme cuenta de que en realidad el identificarme con la idea de la feminidad no importaba para nada pues lo que yo necesitaba para seguir cambiando y sentirme más estable era comenzar a hacer aquello que yo consideraba sano y no lo que consideraba adecuado. Tomar partido en el libre albedrío hasta hoy, sigue siendo un reto.
La feminidad como terminé por entenderla, es un término bastante opresivo en comparación con la neutralidad que merece el ser sencillamente humana. Habré que considerar la feminidad únicamente por la idea que se impone sobre mí en primera instancia (para facilitar mis relaciones) pero solamente eso. Lo que siempre había deseado era una consideración y un trato más bien neutrales en ese aspecto.
Sin embargo de cuando en cuando el tema me fastidia aunque ya mucho menos, es complejo. 
'Love', la canción de Daughter fue una de las guías para reconocerme en la idea tan extraña de lo femenino pues suena y sabe a aquello que se retrata de las mujeres en las películas y libros. Es fácil reflejarte en la música y contagiarte de ella y confesare cosas. De aquella manera terminé de entender que lo que yo quería de mí para mí es ser detectada como femenina (porque no tengo muchas opciones al respecto)  pero no adoptar así sus pautas sino únicamente aquellas que me permitan ser un poco más sana. No sé. No entiendo nada. 
Lo único que sé es que me hizo sentir más tranquila una vez que entendí que eso no era lo que deseaba para mí y que ciertas pautas estaban presentes en mí haciéndome daño.

lunes, 5 de febrero de 2018

Álbum de Supervivencia II: Acerca de las Conexiones.

bond

bond
SUSTANTIVO
1. (lazo) 
I felt a strong spiritual bond with him.Noté un fuerte vínculo espiritual con él.
2. (grillete) 
a. la atadura (f) 
She broke her bonds when she got divorced.Se libró de sus ataduras cuando se divorció.


"Eres una ambivalencia por autonomacia".
En esa simple frase llena de un muy mórbido afecto la persona con la que en aquel entonces salía se refirió a mí para describir la manera tan "inconsistente" en la que me conducía con y hacia las personas, sin dejar en claro mis intensiones ni mis relaciones. Siempre me he considerado un animalito sumamente independiente al grado que, de verse mínimamente truncada, interrumpida o agredida dicha independencia mi respuesta inmediata solía ser violenta en el sentido de denotar un rechazo inmediato, inminente y silencioso, pasivo pero decisivo. La cosa siempre ha sido bien simple: mis planes se elaboran con nadie en mente más que mi persona para ejecutarse.
De primera mano dicha noción de la vida pareciera bastante acertada en cuando a valores demás cosas, sin embargo la realidad de la vida es otra y siempre ha sido otra. Idealmente la independencia es un bien buscado por los capitalistas para sobreexplotar las necesidades emocionales de las personas; la independencia es pues, un bien bastante costoso y muy lucrativo que vista como se vende, resulta más bien dañina para la salud de todos nosotros. Mucho tiempo me tomó entender que dicha noción cambia bastante a lo largo de la vida y que lo que mi madre me enseñó para asegurarse de que tendría un futuro a base de trabajo e independecia sólo es aplicable si se piensa en esa independencia como la extensión de la unión, de la pareja, de la familia.
La realidad es que somos animales, puramente animales, y como animales necesitamos de afecto, necesitamos de apoyarnos en otros para sobrevivir, necesitamos ser amados, sentirnos parte, ser incluidos y sentirnos necesarios. No hay nada malo en ello, quiero pensar, porque todas las noches los miembros de las manadas se echan a dormir hechos bola y se acicalan con todo el afecto que sus pequeños seres les permiten.
Me tomó varios meses entender eso... o tal vez mucho menos. En realidad la idea me pegó desde un ciclo antes, cuando Marisa con todo el amor de su corazón me tomó de las manos para ayudarme a ponerme de pies tras todo el desmadre que armé con mis tantas herramientas a los 17 años. Tres años después de ese evento una ola de desgracias me coge por la espalda y me deja sin caminar, un gran amigo me abandona para perseguir uno de esos sueños con pinta de estática de la televisión y en esa pugna por sobrevivir la voz de la razón me llama, para variar, y extiendo la mano.
"¿Puedes ayudarme por favor?"
Dos llamados, una respuesta.
Durante esos meses Nayeli me ayudó a entender varias cosas, cosas que tal vez suenen de lo más natural pero que para mí hasta ese punto eran un misterio; por ejemplo para amar a alguien debo de habitarlo y dejarme habitar. Las personas sienten y saben, aún cuando carezcan de nociones definidas de este tipo, de forma inconsciente saben cuando alguien es honesto o no con ellas, cuando alguien se abre, cuando alguien los ama, cuando alguien oculta cosas. Siempre me considerado una mentirosa bastante buena, algo que en retrospectiva no debería de ser motivo de orgullo, y dentro de ese saber mi talento más fuerte, ese que saca a relucir las debilidades de los demás para tomarlas como mías, como mi secreto, creaba un enorme contrapeso. Yo era independiente, mis emociones eran mías y por tanto no había razón para compartirlas, en ese ínter me ocupaba tanto de las emociones ajenas y de sus secretos que la presión interna crecía descontroladamente.
Por ahí de marzo YO se hizo presente, por ahí de marzo necesité ayuda y por ahí de marzo descubrí que ese afán mío por amar a otros sin recibir nada a cambio daba frutos de manera similar a la que un árbol florece una década tras ser plantado. Una red maravillosa me sostenía. Entendí que para sanar debía de conectar con otros, aprender a expresarme, aprender a sacar mi tristeza, aprender a amarme, aprender a dejarme habitar. Sigo en proceso de ése último pues me es complicado aún ahora, once meses después, el permitir que se invada mi intimidad de esta forma, pero está bien.
Para madurar debía de dejarme habitar, para aprender debía de ayudar a otros, para sanar debía de dejarme amar y para dar era necesario recibir también. Sonará estúpido el pensarlo de esa manera, debió de haber sido obvio, pero el pensamiento individual y ególatra resulta en realidad bastante dañino, el pensar que una puede sola, que el pesar de esa sociedad debe de ser sostenido en hombros de cada uno en vez de en hombros de todos suena cruel y de otra manera idealista, pero ¿saben?, funciona.
Ella me ama y me comparte su pesar, yo la amo y comparto el mío, me tiende la mano, la tomo y le doy la mía, tiene de alguna manera sentido. Es aquí donde la diversidad resulta súmamente útil, la alegría de Aranda y la visceralidad de Anahí fueron en esta idea grandes pilares de otra más grande: para avanzar debía de entender desde otras perspectivas más absurdas, más simples, más humanas la vida a mi alrededor. Todos los eventos de este mundo son grandes casualidades, puede que sí y puede que no, están en manos de la unión social y es tonto pensar que se trata sencillamente de una horrible casualidad, casi tan tonto como no darse cuenta de que en realidad el cambio sí está en nuestras manos cuando se aparta el pensamiento individual.
Vaya idea más compleja.
Para sobrevivir debía de aceptar la ayuda de otros y moverme y aceptarme como parte de una comunidad al mismo tiempo que me reconocía a mí misma como un ser individual, como una ambivalencia autónoma, con ésa, mi muy mala costumbre de amar a otros antes que a mí misma y mi deseo por deshacerme de esa terca necesidad por minimizarme y a mis necesidades. Al final salió más o menos bien, sigo trabajando en ello.
Trabajar con la sociedad resulta mucho más complicado de lo que una pensaría con tanta presión emocional encima. Romper los lazos que antes tanto amaba y a los que era tan adicta es aún ahora bastante complicado (aunque ya está hecho), el desapego es complejo, el desamor es difícil, escoger mi bienestar por encima de las apariencias es doloroso. Él siempre me llamó transparente y tal vez para el mundo entero aún lo sea, tal vez en realidad soy una pésima mentirosa pero se me perdona a veces, todo ello es parte de esta ahora ya unificada ambivalencia de mi autonomacia. 

domingo, 4 de febrero de 2018

Álbum de Supervivencia I: Cartas.

re·sil·ient

rəˈzilyənt/
adjective
  1. 1.
    (of a person or animal) able to withstand or recover quickly from difficult conditions.

    "babies are generally far more resilient than new parents realize"

    sinónimos:strong, tough, hardy; Más
  2. 2.
    (of a substance or object) able to recoil or spring back into shape after bending, stretching, or being compressed.

    "a shoe with resilient cushioning"

    sinónimos:flexible, pliable, supple; Más



A principios de 2018.

Dos años han pasado desde que este cambio inició y aquí de pie ante las amenazas volteo al pasado y recolecto de él los retazos del tiempo que me arrolló.
Tres amenazas de suicidio, dos atentados, un suicidio exitoso, tres enfermedades mortales, dos crisis económicas, dos temporadas de ansiedad/depresión, dos decepciones amorosas, incontables peleas familiares, muchas amistades perdidas, peleas, chismes, decepciones, encuentros casuales, auto-odio, tristeza inconmensurable, ira, rabia, frustración, miedo, melancolía, pérdida... e individualidad.
Muchas cosas amenazaron con derribarme y lamentablemente lo lograron. Estaba deshecha, reducida a apenas nada y amenazando con recaer en el hueco del que a los 17 Marisa logró sacarme. Fueron dos años muy complicados que amenazan con continuar.
Aún ahora me lleno de tristeza con una increíble facilidad, la humanidad no deja de empeorar...
Una carta de amor señala el inicio del final, el inicio del descenso. Justo unas semanas antes había salido unos días con una persona que amaba gratamente pero que amenazaba con quebrarme aún más (ya antes enlistado), pero lo deseaba, deseaba con cada fibra de mi ser cambiar. Algo en mi interior dolía, gritaba, arañaba, pulsaba por salir sin ni una ventana para respirar. Mi mecánica era tan ridículamente eficiente que cualquier resquicio era impensable; pero sucedió, me quebré, la vida sigue, no existe la maquinaria perfecta.
"Yo" se hizo presente y comenzó a respirar por ahí de marzo de 2017, de la mano de la persona más gentil que he encontrado hasta ahora en mi haber, mi mejor amiga. En esos meses otras tantas cosas sucedieron, malas, muy malas, no sólo para mí sino para todos. De alguna manera sobrevivimos, Daphne, Anahí, Ana Fernanda, Nayeli, Aranda estuvieron ahí para mí.
De pronto'Yo' tenía amigas, de pronto ya era amada, de pronto ya era apreciada, de pronto ya estaba luchando de nuevo por sobrevivir, por cambiar.
De pronto comencé a tener miedo, a sentir una gran tristeza, de pronto me sentí más animal que nunca antes, de pronto experimenté el dolor como jamás lo había sentido y sufrí de deseo, moría de amor, de tristeza, de rabia, el corazón roto fue la gota que derramó el vaso. Miles de lágrimas silenciosas de años atrás fueron arrastradas a la superficie por las circunstancias, aquél golpe era lo último que mi cuerpo podía tomar. Mi familia tambaleándose por dinero, por enfermedades, por desacuerdos. El silencio se rompía y esa ruptura de muchos años cobraba factura.
De pronto YO importaba. De pronto yo necesitaba ayuda, de pronto todo dolía, de pronto todo pesaba, de pronto era demasiado... de pronto yo no estaba sola. De pronto las mujeres a mi alrededor me tendían la mano, me escuchaban chillar y darle vueltas a lo mismo sin juzgarme, de pronto mi madre me abrazaba en las noches y me consolaba por todas las cosas que habían pasado como en su tiempo lo hice con ella, de pronto se me tendía una mano amiga, de pronto se me llenaba de afecto, de prono ya no tenía que ser fuerte, de pronto YO existía... 
Y ese nuevo ser era un ser sumamente frágil, débil y delicado como el recién emergido que era, y descubría que tenía derecho a sentirse enojada, que mostrar insensibilidad e indiferencia no era sano, que ser indulgente tampoco lo era, que no tener límites era pésimo, que tenía emociones, muchas emociones y muchas opiniones que tenían que salir... descubrí que podía querer cosas y desear cosas, descubrí que podía aprender cosas, enseñar, ayudar, proteger... descubrí que podía ser un hogar.
Tras todo el caos y el odio que aún existen, muchas cosas han sanado, amigos se han ido y han vuelto, he ganado varios y perdido otros, la vida continua y con el tiempo he entendido que de alguna manera todo está donde debe de estar.
Aún ahora el presente duele y las heridas tardan en sanar. He leído mi carta de amor sólo para descubrir lo adicta que era al dolor, lo equivocada que estaba, lo ciega que fui y lo irresponsable que era. El amor sana, es cierto, pero sólo si ese amor busca la vida en su existir, el cambio, la adaptabilidad, la flexibilidad, el movimiento. El amor de muchas personas me ayudó a ponerme de pie y en vez de sentirme endeudada me siento agradecida pues sé que cuando el momento llegué, yo estaré ahí día y noche como siempre he sabido hacer... 
Dos años han pasado desde que comencé a darme cuenta de que existir duele pero es inevitable el vivirlo. En esta vida puedo ser el hogar de otros, proteger a quienes pueda, amar a quienes lo ganen y ayudar a cuantos esté en mi mano. Puedo gozar de mi tiempo, puedo gozar de mi vida, puedo ser útil en este mundo y puedo sentirme digna de mi persona. Puedo ayudar a resanar los suelos y puedo hacer la diferencia al ofrecer a otros una mano amiga.
Cuesta mucho trabajo el entenderme, el entender mi fuerza, el aceptar que mi fortaleza reside no en mostrarme impasible sino en saberme sensible, en poder conectar con los demás, en ser flexible, en poder sanar a otros, en poder cobijar a otros, en mi capacidad de aceptar, en mi capacidad de amar. No es lo que una esperaría y con facilidad me veo conmovida o afectada por los demás, pero es lo que soy y al final lo que siempre seré.
La vida ha trascurrido, muchas cosas han sucedido y aún así sobreviví, sobrevivimos. Me siento importante, al menos para mí, con el derecho a reconocerme y a amarme. Muchas personas han sido parte de estos dos años, algunas siguen conmigo y otras no, pero todas me ayudaron de una forma u otra a ser lo que ahora soy. Quiero guardar este pequeño registro de mi existencia, quiero que sepan lo importantes que son para esta historia tan insignificante. 
Quiero que sepan, todos y cada uno de ellos, que de una u otra manera, los amo, los amo con todo mi corazón. Incluso a ti, desafortunada musa de la carta de amor, te amo, aún ahora. 
Muchas gracias.