domingo, 14 de agosto de 2016

Caos Adolescente


Tú sabes que te miento cuando digo que te amo. No que no te amé pero la palabra resulta tan ajena, tan insuficiente. ¿Qué es, me pregunto?, pero la cuestión sobra. Odiosas definiciones.
Diría que en vez de entregarme, prefiero compartirme. Me pertenezco, lo sé. Un tanto infiel a la concepción del mundo al respecto. Es que la vida adulta es tan compleja, pero tan extraña. ¡Tan extraña!, digo, que aquellos que gozan ya de la experiencia permiten con benevolencia que los novatos de ilusionen y caigan en vez de tenderles la mano. Es cierto, ellos saben que nadie aprende de experiencia ajena, pero ¡qué ayuda nos brindarían al decirnos un poco de la verdad!
Tienen razón, aun cuando nos dijeran, somos jóvenes. Somos ciegos, somos sordos, somos estúpidos e imprudentes y nos gusta. Nos sentimos vivos, experimentamos a través de la confusión, del dolor, de la miseria, de la ira, del miedo, de toda suerte de pendejadas que hacemos para sentir el golpe de adrenalina que nos vuelve impredecibles, imparables, inmortales.
Pero nuestros huesos se rompen, nuestra carne se abre, ¿y nos interesa?, no mientras sigamos siendo jóvenes… no, ¿qué nos interesa? ¡Ésto!
Te amo y lo sabes. ¿Me amas?

Y moriré si no es así.
Mi cuerpo no se desvanece y aun cuando de hecho llegara a morir, no se va. Se desintegra y vuelve para formar parte de otras cosas. Ni siquiera en esa insignificancia me veo satisfecha, es demasiado ambiciosa.
Pero no me amas y sí muero, una parte de mí muere cada día con tu rechazo y sin saberlo, cambio, cambio para ser algo a mi desagrado. Me vuelvo más cobarde, intento ocultar que me herí al amarte y comienzo a mentir para que nadie lo note. Quiero que me veas y me consueles pero se supone que debo de seguir adelante porque se me dice que lo haga, que no me arrepienta de nada.
Y el tiempo pasa y me vuelvo a enamorar y me vuelvo a equivocar… eso asumiendo que de hecho haya una manera correcta de hacer estas cosas. ¿La hay?, y ¿qué es lo correcto?, ¿es que todas las relaciones deben de ir más o menos igual para ser “correctas”?, ¿y si la nuestra nació para ser diferente, para ser incorrecta?
Mi madre dice que no existen dos parejas iguales porque no hay dos personas iguales… no existen dos experiencias iguales y aun así la tele describe al amor como algo doloroso y maravilloso, como algo dócil y frágil. Yo creo que es una bestia, en cualquier caso algo similar a un gato, que te lame cuando quiere y te rasguña y muerde cuando le place. Así de impredecible.
Nunca llegaré a nada.
¿Pero, sabes?, creo que está bien no llegar a nada. Moriré cuando sea vieja o incluso antes, debo admitir que soy realmente imprudente y otro tanto torpe. ¿Quién sabe?, tal vez algún día alguien me mate montada en mi bicicleta. Y ya que moriré, bien podría gozar del camino a aquello, ¿no?, sólo los vivos sufren. Gozar, gozar… como toda una adolescente.
Gozo cuando lloro, cuando me enojo, cuando río, cuando me aterro… siento la sangre correr prodigiosa, rápida y atropellada dentro de mí y mi corazón latir a su propio compás, como le parezca, pues, dentro de mí… y gozo porque vivo. Me siento viva aún cuando por amarte muero… y aún con eso, respiro, respiro, sigo aquí y quien vive en mí cambia.
¿Me pregunto cómo seré en un año?, ¿otra persona?, Y si es así, ¿qué tipo de persona me reemplazará en este caparazón vivo que llamo cuerpo?
Espero que alguien bueno, realmente, que pueda gozar de él con todo lo que tenga… alguien que haga que vivir a su propia manera valga la pena y tal vez logre, aunque sea por un ratito, olvidarte.
Reemplazarte no estaría mal y en tal caso estaríamos hablando de olvidar a ese otro. Estoy segura de que volveré a equivocarme y me verás de nuevo aquí, escribiendo. No tengo remedio, yo nunca aprendo… con suerte desaprendo, experimento y de todos modos tropiezo. Pero, quién sabe, tal vez yo deba de estar en el suelo… no es tan mala idea.
Es decir, cerca del pasto, del agua, de la tierra, no todo es tan malo. Tal vez algo florezca de mí y entonces, sólo entonces, podré volver a cambiar.
Y en tal caso, me diría:
“Por favor no te olvides de ti, ama y déjate amar. Sé que la idea es compleja, pero recuerda que naciste para eso. Ya sé que la idea desagrada y que la palabra se queda chica. Pongámoslo así, entonces: Compártete, repártete y reemplaza esas piezas que regales por otras piezas que recibas. Hílate con otros, teje con los demás, buenos y malos, para que puedas gozar, vívete y luego déjate ir. Empieza de nuevo, avanza siempre hacia donde quieras avanzar y no temas, por favor no temas.
Respira, sé que puedes, confío en ti.
Te amo, me amo, continúa…”
Y cerraría los ojos para volver a intentarlo. Una tiene que hacerse a la idea de caer porque no siempre es fácil golpearse y levantarse, pero estoy segura de que algo saldrá, siempre sale algo, y con ese algo seré plena, buscaré ser más feliz y gozar tanto como pueda de esta prisión de mí.


Ana C.C.

lunes, 22 de febrero de 2016

Puntadas

Puntada.
Según mi experiencia, la palabra refiere al nudo o pasar de hilo y aguja en telas o piel. De forma un tanto más visceral, podría ponerlo como el recordatorio permanente en el cuerpo de algún error, de algún accidente, de una estupidez.

En mi piel he dibujado más mapas de juegos que en cualquier libro para colorear. 
En mi piel he dibujado más dolor y tristeza que en cualquier diario personal bajo la almohada.
En mi piel han quedado más marcas de mí misma, del tiempo, de los demás, que en cualquier relato, en cualquier biografía, en cualquier registro.
Soy un conjunto de historias, trágicas, graciosas, intensas y silenciosas. 
Mi piel me pertenece como las historias que he vivido son tesoro compartido entre los demás involucrados y yo.
Y es esta misma piel la que hoy, en medio de todo el caos que mi piel encierra debajo, ahí en la punta donde surge mi cabeza, acontece la primera tristeza del año. Febrero 22, a una semana de mi cumpleaños, la guerra se ha perdido. 
No porque alguna de las partes involucradas del lado femenino haya tomado posesión del tesoro sino porque el tesoro ha huido cobardemente. ¡Qué gustos tan malos tengo!
He aquí la puntada, un error más, uno que me duele.
Mátenme.

viernes, 19 de febrero de 2016

Diario incompleto del 19 de Febrero: rutas aéreas.

Líneas de Guerra


Con las recientes noticias que he recibido acerca de quién podría considerarse mi enamorado de la temporada, me siento contrariada. Tanto es así que hablar del tema en sí me resulta incómodo, pero siendo una mujer indebidamente indiscreta lo plantearé de la siguiente manera:
“Con las guerras desatadas en la zona nórdica de la unión europea, Suecia, ex aliado militar de Suiza con quien recientemente cortó toda relación pública, se ha visto debilitado ante las fuerzas extranjera que buscan, por medio de invasiones bélicas en su mayoría, hacerse de su territorio basto y rico en recursos tanto humanos como naturales. Holanda, aliada comercial de Suecia ha estacionado ya sus unidades para salir en su defensa ante la amenaza Española que llegó harán cuatro meses por medio de un mensajero del sur.
Holanda ha comunicado haber instalado estaciones de misiles que apuntan en su mayoría a territorio vasco. Ante tales declaraciones, España ha bombardeado Holanda olvidando casi por completo la aparentemente relación amistosa que ambas naciones sostuvieron en el pasado.
Lo bombardeos fueron recibidos la mañana del miércoles de la semana pasada, en la capital de la nación que, ofendida, ha respondido de la misma manera a las agresiones armadas. Apenas ayer Madrid se vio en llamas a manos de las fuerzas aéreas holandesas.
Suecia no ha presentado declaración alguna con respecto a los ataques, pues alega haber mantenido relaciones tanto comerciales como diplomáticas amistosas con ambas naciones ahora enemigas. Declara además que se encuentra en medio de una crisis interna que ha desbocado en la primera depresión nacional severa en las últimas tres décadas relacionada con la repentina separación de la nación Suiza, por lo que se encuentra impedido para intervenir de cualquier manera.
Los expertos se encuentran desconcertados. Ninguna señal previo hubo antes de las repentinas discrepancias entre los cuatro territorios. Los medios esperan ansiosamente cualquier respuesta por alguna de las partes involucradas hasta el momento.
Se ha advertido a los turistas y habitantes de los países en conflicto que no es seguro realizar viajes internacionales ni sobrevolar las líneas aéreas de ninguna de las naciones conflictuadas incluida Suecia pues podrían verse atrapados en las líneas de fuego.
Los enfrentamientos terrestres que tuvieron lugar entre las codilleras belgas dejaron un saldo de 20.000 vidas perdidas. Las demás naciones aliadas y enemigas de Suecia, España y Holanda se niegan a prestar apoyo a cualquiera de las partes.
El pasado jueves Italia, ex aliado declarado del territorio vasco envió unidades aéreas a sobrevolar Suecia sin consentimiento de ninguna de las naciones involucradas. Burlando las líneas y fronteras de fuego, seis bombarderos sondearon las cordilleras suecas enviando señales de alianza a la golpeada nación nórdica, que aún están por ser respondidas. Las relaciones comerciales entre ambas partes, desde el inicio han sido básicamente inexistentes, más, con la crisis que se deviene los medio declaran posible la unión entre Italia y Suecia.
La primera de ambas, sin embargo, ha recibido amenazas de invasión por parte del territorio vasco, ahora unido con la nación gala, bajo el argumento de traición deliberada a los tratados internacionales del mediterráneo.
Italia no ofrece respuesta aluna.
Suecia permanece inmóvil, pendiente de los movimientos de las naciones involucradas sin emitir ninguna notificación a las televisoras. La unión germánica respalda sus intereses con préstamos bancarios y militares ante el avance Español.
Barcelona se ve atacada por éstos últimos y pierde parte del territorio a costa del apoyo de sus aliados en la ex unión soviética.
Las batallas se extienden por todo el noroeste del territorio europeo y el final no se ve llegar.”
España está sufriendo.
Con aquello en mente sólo me queda mirar al enemigo pasearse por el patio bamboleando la cadera con tal amabilidad que, he de admitirlo, me siento avergonzada de mí misma, llena de temor, de cobardía.
Ah, la derrota sabe a manzana amarilla. Fruta compartida.

-A.C.C.


jueves, 18 de febrero de 2016

Diario incompleto del 18 de de Febrero: ambigüedades incompletas.

Los tormentos


Comenzaré por el inicio, creo. Por lo menos lo intentaré.
Antes que nada, supongo que no se puede hablar de un inicio (refiriéndome al principio de mis problemas) sin mencionar algo del contexto y todo aquello que los precedieron y dieron causa. Así pues, será este escrito una lluvia desordenada de ideas aleatorias, pero una lluvia, a fin de cuentas, que tal vez no llegue a tormenta porque mi vida y lo que la acontece es, por desgracia o tal vez no, algo pequeño e insignificante.
Yo no consumo drogas, no bebo alcohol y tampoco fumo tabaco. Me gusta salir (aunque a los demás les diga lo contrario) y me atormenta la soledad. No soporto el silencio cuando yo no soy la causante de éste, le rehúyo a la indiferencia y tengo problemas para manejar mis emociones, lo cual es cierto y no.
Soy inmadura para los mayores y madura para los jóvenes pero, a resumidas cuentas y considerando la realidad de mi situación, soy por sobre todas las cosas una persona infantil y caprichosa, terca, voluntariosa, hedonista, manipuladora, mentirosa y toda suerte de adjetivos que quieras agregarle. Sé que todos en algún instante de nuestras vidas pensamos que somos lo peor del mundo. Comparamos nuestras acciones y sus repercusiones con aquellas de las que nos rodean y en base a ello decidimos egoístamente qué lugar nos corresponde y qué papel hemos de desempeñar en él.
En tal caso permíteme confesarte que para mí esta idea es algo casi permanente. Todos los días de mi vida pienso y pienso (es mi pequeña obsesión) acerca de ello, me comparo y juzgo injustamente exaltando aquellas cualidades o asperezas que según mi humor vengan en mano y así todos los días me reafirmo, me niego, sufro y muero esperando ansiosamente el amanecer.
Salgo de clases planeando el día siguiente, a veces mi ropa también, pero centrándome en las acciones, en las palabras, en lo que ese día con seguridad aprenderé y aquello que sé que me hará sufrir. Acepto los castigos que mi superficial inteligencia me impone y bajo de ellos me rijo, respiro entrecortadamente atada por mí, y sólo por mí, y así camino, a rastras de mis imposibilidades personales.
En este mundo no hay nada más terrible, o más maravilloso que la imaginación. Virtuosos aquellos que con la experiencia aprendieron a acallarla. Por supuesto, no es mi caso, y si lo fuera supongo que sería mucho más feliz, tal vez.
Ésa es, pues, la mecha de mi cañón, la chispa antes de ella y el fósforo que la generó. Mi imaginación.
¿Por qué?, verás. Peco de ignorante casi tanto como de irresponsable y floja. Podría aprender si realmente deseara hacerlo, pero en el fondo no lo hago, prefiero la comodidad de mí. Es aquí donde mi cabeza se inventa formas de entretenerse estudiando banalidades. A las personas, por ejemplo.
De ellas elabora cánones que luego compara como si fueras tarjetas coleccionables, y de ahí, a su vez, recrea sus conexiones y funciones. Mientras plantea toda esta red inútil de relaciones, se enrosca en algún enamorado de la temporada y en base a él, se guía para seguir resistiendo las indicaciones ajenas. Por lo tanto, va planeando el siguiente día y una vez en él, se reinicia y el ciclo diario vuelve a empezar. Sé que suena común pero en realidad se trata de una obsesión por pensar bastante fuerte. Tan fuerte que entorpece, incluso, mis necesidades más básicas.
De pronto, le da por idear mundos fantásticos (pero lógicos) donde crea historias maravillosas, extensas y laboriosas para entretenerse. Y con la misma maestría elabora los más terribles complejos de los cuales asirme para que la tortura diaria pueda tener lugar:
“Les molesta tu presencia”
“A la gente no le agrada tu compañía”
“Hablar contigo es raro”
“Es odioso si pides cosas prestadas”
Y la lista sigue, y sigue y sigue…
Yo, presa de mi cabeza, vivo reprimida por mi imaginación, atrapada en una escuela de artes rodeada de gente distinta y liberal. Es algo similar a estar en el infierno, yo creo, pero sin el fuego y con boletas de calificaciones. No sé si allá abajo implementan ese tipo de torturas, pero bien podría averiguarlo. El ticket de entrada es bastante barato, para conseguirlo no tengo más que saltar del puente peatonal frente a la escuela.
Ni se diga qué sucede cuando alguien como yo se enamora. No le deseo ese mal a nadie. Ese es el punto medio del asunto. La idea primaria recae en el hecho de que académicamente soy un asco, socialmente doy pena y mucho me falta por aprender.
Todos nos hemos sentido así alguna vez y la gente jura que es algo temporal pero, estoy comenzando a pesar que tal vez no lo sea.
Anoche al verme en el espejo mi imaginación ideó un cuerpo perfecto para mí. Por supuesto ella no entiende de posibilidades tangibles. Sencillamente se encaprichó y pasó a arañarme la sensibilidad.
Hoy en la mañana me vestí tan neutral que parece que me fundo con mis complejos más profundos… y eso me duele.
Tales son sus cambios de parecer que hará dos días me sentía la mujer más bella del planeta. Mírenme ahora.
No sé qué hacer ni cómo dejar de sufrir, sólo se me ocurre el cortarme la cabeza para solucionarlo. Es la culpable de todos mis problemas internos. Pero extrañaría mis ojos.
Entre la indiferencia, la indecisión y la ambigüedad se encuentra el sufrimiento. Ahí me encuentro parada sobre hielo delgado casi sin respirar. El día de hoy hasta eso me lastima. Soy una niña tonta e infantil y no sé qué hacer con mi vida. No aspiro a madurar pronto pero me veo forzada a hacerlo. El mundo y las situaciones avanzan por el tiempo a un paso tan determinado que hay momentos en los que siento que voy a caer. Hoy es uno de ellos.
¿Qué puedo hacer para transmutar lo que soy?
Tal vez pensar más o pensar menos. Operar desde la matriz o destruir la matriz. No lo sé. Quizá sí tenga que ir al infierno de visita después de todo.
Y tanto falta por decir.

-ACC