re·sil·ient
rəˈzilyənt/
adjective
- 1.(of a person or animal) able to withstand or recover quickly from difficult conditions.
"babies are generally far more resilient than new parents realize"
sinónimos: strong, tough, hardy; Más
- 2.(of a substance or object) able to recoil or spring back into shape after bending, stretching, or being compressed.
"a shoe with resilient cushioning"
sinónimos: flexible, pliable, supple; Más
A principios de 2018.
Dos años han pasado desde que este cambio inició y aquí de pie ante las amenazas volteo al pasado y recolecto de él los retazos del tiempo que me arrolló.
Tres amenazas de suicidio, dos atentados, un suicidio exitoso, tres enfermedades mortales, dos crisis económicas, dos temporadas de ansiedad/depresión, dos decepciones amorosas, incontables peleas familiares, muchas amistades perdidas, peleas, chismes, decepciones, encuentros casuales, auto-odio, tristeza inconmensurable, ira, rabia, frustración, miedo, melancolía, pérdida... e individualidad.
Muchas cosas amenazaron con derribarme y lamentablemente lo lograron. Estaba deshecha, reducida a apenas nada y amenazando con recaer en el hueco del que a los 17 Marisa logró sacarme. Fueron dos años muy complicados que amenazan con continuar.
Aún ahora me lleno de tristeza con una increíble facilidad, la humanidad no deja de empeorar...
Una carta de amor señala el inicio del final, el inicio del descenso. Justo unas semanas antes había salido unos días con una persona que amaba gratamente pero que amenazaba con quebrarme aún más (ya antes enlistado), pero lo deseaba, deseaba con cada fibra de mi ser cambiar. Algo en mi interior dolía, gritaba, arañaba, pulsaba por salir sin ni una ventana para respirar. Mi mecánica era tan ridículamente eficiente que cualquier resquicio era impensable; pero sucedió, me quebré, la vida sigue, no existe la maquinaria perfecta.
"Yo" se hizo presente y comenzó a respirar por ahí de marzo de 2017, de la mano de la persona más gentil que he encontrado hasta ahora en mi haber, mi mejor amiga. En esos meses otras tantas cosas sucedieron, malas, muy malas, no sólo para mí sino para todos. De alguna manera sobrevivimos, Daphne, Anahí, Ana Fernanda, Nayeli, Aranda estuvieron ahí para mí.
De pronto'Yo' tenía amigas, de pronto ya era amada, de pronto ya era apreciada, de pronto ya estaba luchando de nuevo por sobrevivir, por cambiar.
De pronto comencé a tener miedo, a sentir una gran tristeza, de pronto me sentí más animal que nunca antes, de pronto experimenté el dolor como jamás lo había sentido y sufrí de deseo, moría de amor, de tristeza, de rabia, el corazón roto fue la gota que derramó el vaso. Miles de lágrimas silenciosas de años atrás fueron arrastradas a la superficie por las circunstancias, aquél golpe era lo último que mi cuerpo podía tomar. Mi familia tambaleándose por dinero, por enfermedades, por desacuerdos. El silencio se rompía y esa ruptura de muchos años cobraba factura.
De pronto YO importaba. De pronto yo necesitaba ayuda, de pronto todo dolía, de pronto todo pesaba, de pronto era demasiado... de pronto yo no estaba sola. De pronto las mujeres a mi alrededor me tendían la mano, me escuchaban chillar y darle vueltas a lo mismo sin juzgarme, de pronto mi madre me abrazaba en las noches y me consolaba por todas las cosas que habían pasado como en su tiempo lo hice con ella, de pronto se me tendía una mano amiga, de pronto se me llenaba de afecto, de prono ya no tenía que ser fuerte, de pronto YO existía...
Y ese nuevo ser era un ser sumamente frágil, débil y delicado como el recién emergido que era, y descubría que tenía derecho a sentirse enojada, que mostrar insensibilidad e indiferencia no era sano, que ser indulgente tampoco lo era, que no tener límites era pésimo, que tenía emociones, muchas emociones y muchas opiniones que tenían que salir... descubrí que podía querer cosas y desear cosas, descubrí que podía aprender cosas, enseñar, ayudar, proteger... descubrí que podía ser un hogar.
Tras todo el caos y el odio que aún existen, muchas cosas han sanado, amigos se han ido y han vuelto, he ganado varios y perdido otros, la vida continua y con el tiempo he entendido que de alguna manera todo está donde debe de estar.
Aún ahora el presente duele y las heridas tardan en sanar. He leído mi carta de amor sólo para descubrir lo adicta que era al dolor, lo equivocada que estaba, lo ciega que fui y lo irresponsable que era. El amor sana, es cierto, pero sólo si ese amor busca la vida en su existir, el cambio, la adaptabilidad, la flexibilidad, el movimiento. El amor de muchas personas me ayudó a ponerme de pie y en vez de sentirme endeudada me siento agradecida pues sé que cuando el momento llegué, yo estaré ahí día y noche como siempre he sabido hacer...
Dos años han pasado desde que comencé a darme cuenta de que existir duele pero es inevitable el vivirlo. En esta vida puedo ser el hogar de otros, proteger a quienes pueda, amar a quienes lo ganen y ayudar a cuantos esté en mi mano. Puedo gozar de mi tiempo, puedo gozar de mi vida, puedo ser útil en este mundo y puedo sentirme digna de mi persona. Puedo ayudar a resanar los suelos y puedo hacer la diferencia al ofrecer a otros una mano amiga.
Cuesta mucho trabajo el entenderme, el entender mi fuerza, el aceptar que mi fortaleza reside no en mostrarme impasible sino en saberme sensible, en poder conectar con los demás, en ser flexible, en poder sanar a otros, en poder cobijar a otros, en mi capacidad de aceptar, en mi capacidad de amar. No es lo que una esperaría y con facilidad me veo conmovida o afectada por los demás, pero es lo que soy y al final lo que siempre seré.
La vida ha trascurrido, muchas cosas han sucedido y aún así sobreviví, sobrevivimos. Me siento importante, al menos para mí, con el derecho a reconocerme y a amarme. Muchas personas han sido parte de estos dos años, algunas siguen conmigo y otras no, pero todas me ayudaron de una forma u otra a ser lo que ahora soy. Quiero guardar este pequeño registro de mi existencia, quiero que sepan lo importantes que son para esta historia tan insignificante.
Quiero que sepan, todos y cada uno de ellos, que de una u otra manera, los amo, los amo con todo mi corazón. Incluso a ti, desafortunada musa de la carta de amor, te amo, aún ahora.
Muchas gracias.
"Yo" se hizo presente y comenzó a respirar por ahí de marzo de 2017, de la mano de la persona más gentil que he encontrado hasta ahora en mi haber, mi mejor amiga. En esos meses otras tantas cosas sucedieron, malas, muy malas, no sólo para mí sino para todos. De alguna manera sobrevivimos, Daphne, Anahí, Ana Fernanda, Nayeli, Aranda estuvieron ahí para mí.
De pronto'Yo' tenía amigas, de pronto ya era amada, de pronto ya era apreciada, de pronto ya estaba luchando de nuevo por sobrevivir, por cambiar.
De pronto comencé a tener miedo, a sentir una gran tristeza, de pronto me sentí más animal que nunca antes, de pronto experimenté el dolor como jamás lo había sentido y sufrí de deseo, moría de amor, de tristeza, de rabia, el corazón roto fue la gota que derramó el vaso. Miles de lágrimas silenciosas de años atrás fueron arrastradas a la superficie por las circunstancias, aquél golpe era lo último que mi cuerpo podía tomar. Mi familia tambaleándose por dinero, por enfermedades, por desacuerdos. El silencio se rompía y esa ruptura de muchos años cobraba factura.
De pronto YO importaba. De pronto yo necesitaba ayuda, de pronto todo dolía, de pronto todo pesaba, de pronto era demasiado... de pronto yo no estaba sola. De pronto las mujeres a mi alrededor me tendían la mano, me escuchaban chillar y darle vueltas a lo mismo sin juzgarme, de pronto mi madre me abrazaba en las noches y me consolaba por todas las cosas que habían pasado como en su tiempo lo hice con ella, de pronto se me tendía una mano amiga, de pronto se me llenaba de afecto, de prono ya no tenía que ser fuerte, de pronto YO existía...
Y ese nuevo ser era un ser sumamente frágil, débil y delicado como el recién emergido que era, y descubría que tenía derecho a sentirse enojada, que mostrar insensibilidad e indiferencia no era sano, que ser indulgente tampoco lo era, que no tener límites era pésimo, que tenía emociones, muchas emociones y muchas opiniones que tenían que salir... descubrí que podía querer cosas y desear cosas, descubrí que podía aprender cosas, enseñar, ayudar, proteger... descubrí que podía ser un hogar.
Tras todo el caos y el odio que aún existen, muchas cosas han sanado, amigos se han ido y han vuelto, he ganado varios y perdido otros, la vida continua y con el tiempo he entendido que de alguna manera todo está donde debe de estar.
Aún ahora el presente duele y las heridas tardan en sanar. He leído mi carta de amor sólo para descubrir lo adicta que era al dolor, lo equivocada que estaba, lo ciega que fui y lo irresponsable que era. El amor sana, es cierto, pero sólo si ese amor busca la vida en su existir, el cambio, la adaptabilidad, la flexibilidad, el movimiento. El amor de muchas personas me ayudó a ponerme de pie y en vez de sentirme endeudada me siento agradecida pues sé que cuando el momento llegué, yo estaré ahí día y noche como siempre he sabido hacer...
Dos años han pasado desde que comencé a darme cuenta de que existir duele pero es inevitable el vivirlo. En esta vida puedo ser el hogar de otros, proteger a quienes pueda, amar a quienes lo ganen y ayudar a cuantos esté en mi mano. Puedo gozar de mi tiempo, puedo gozar de mi vida, puedo ser útil en este mundo y puedo sentirme digna de mi persona. Puedo ayudar a resanar los suelos y puedo hacer la diferencia al ofrecer a otros una mano amiga.
Cuesta mucho trabajo el entenderme, el entender mi fuerza, el aceptar que mi fortaleza reside no en mostrarme impasible sino en saberme sensible, en poder conectar con los demás, en ser flexible, en poder sanar a otros, en poder cobijar a otros, en mi capacidad de aceptar, en mi capacidad de amar. No es lo que una esperaría y con facilidad me veo conmovida o afectada por los demás, pero es lo que soy y al final lo que siempre seré.
La vida ha trascurrido, muchas cosas han sucedido y aún así sobreviví, sobrevivimos. Me siento importante, al menos para mí, con el derecho a reconocerme y a amarme. Muchas personas han sido parte de estos dos años, algunas siguen conmigo y otras no, pero todas me ayudaron de una forma u otra a ser lo que ahora soy. Quiero guardar este pequeño registro de mi existencia, quiero que sepan lo importantes que son para esta historia tan insignificante.
Quiero que sepan, todos y cada uno de ellos, que de una u otra manera, los amo, los amo con todo mi corazón. Incluso a ti, desafortunada musa de la carta de amor, te amo, aún ahora.
Muchas gracias.
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